CONTRIBUCIÓN DE LA TUTORÍA: El
establecimiento de relaciones democráticas y armónicas en el aula y la escuela.
¿Qué buscamos?
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Presentación:
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La o el docente tutor comenta
con el grupo: “Hay situaciones en las que no sabemos bien qué hacer y solo
se nos ocurre una o dos ideas; sin embargo siempre es posible recurrir
a nuestra creatividad y pensar en muchas ideas más”.
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Hoy vamos a conocer a una nube
muy especial que nos va a ayudar a formar una lluvia, más bien, una
tormenta de ideas para tener muchas opciones para actuar y poder
escoger la que nos haga sentir mejor a nosotros y a los demás, sin hacerle daño a nadie.
Desarrollo:
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Escuchen con atención. Les voy
a contar la historia de la nube de ideas:
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Permita que participen dos
estudiantes como máximo y anote las respuestas en la pizarra.
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Nuestra amiga la nube de ideas
nos ayuda a pensar en muchas opciones de solución cuando tenemos un
problema o no sabemos qué hacer. Si solo damos una idea, ¿qué
pasaría? La lluvia no sería fuerte. Aplaudan con un dedo en la otra mano.
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¿Escuchan cómo suena? Así
suena una lluvia cuando no tiene muchas gotas. Ahora, si diéramos dos
ideas, la lluvia sonaría un poco más fuerte. Todos aplaudan con dos dedos. Y
si agregamos una y otra, y otra más... Ahora aplaudan con los cinco dedos.
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¿Escuchan? ¡Así es como suena
una tormenta de ideas! Por ejemplo, si ustedes estuvieran en el
parque y se encontraran un juguete en el pasto, ¿qué podrían hacer?
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Dibuje la nube de ideas en la
pizarra y escriba alrededor de ella las respuestas de sus estudiantes,
sin importar si son o no ideas viables, el propósito es llenar la nube
con muchas opciones.
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¡Muy bien! Han dado varias
ideas. Ahora evaluemos cada una de ellas.
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Revise cada idea con sus
estudiantes y analícela en términos de lo que podría pasar si se escoge
esa opción. Utilice los siguientes ejemplos como guía para el análisis:
v Si
dejamos el objeto allí, ¿qué podría pasar?
v Si
lo agarramos sin avisarle a nadie, ¿cómo se sentiría el dueño o dueña?
v Si
esperamos a que el dueño vuelva para devolvérselo, ¿qué pasaría?
v Si
jugamos un rato con ese objeto y luego lo dejamos ahí, ¿qué podría pasar después?
v Si
buscamos al dueño, ¿qué podría pasar?
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Cuando estemos ante una
situación en la cual no sepamos bien qué hacer, podemos contar
con nuestra amiga la nube de ideas y llenarla de ideas hasta formar una tormenta.
Después, podemos escoger la mejor idea para actuar.
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Vamos a hacer el mismo
ejercicio con otra situación. Escuchen con atención:
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Ahora abran los ojos y,
juntos, pidamos ayuda a nuestra amiga la nube de ideas.
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Dibuje la nube de ideas en la
pizarra y pregunte a los niños: ¿Qué pueden hacer para ponerle el
color azul a su dibujo? Permita que sus estudiantes participen dando
ideas, sin importar si son o no ideas viables; escriba todas las
respuestas en la pizarra.
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¡Muy bien! Han dado varias
ideas. Ahora evaluemos cada una de ellas.
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Revise cada idea con sus
estudiantes y analícela en términos de lo que podría pasar si se
escoge esa opción. Utilice los siguientes ejemplos como guía para
el análisis:
ü Si
le ponemos otro color al mar, ¿qué pasaría?
ü Si
tomamos los colores de nuestro compañero sin decirle, ¿qué pasaría?, ¿cómo se
sentiría él?
ü Si
le pedimos prestados los colores a nuestro compañero, ¿qué pasaría?
ü Si
le preguntamos a la profesora si tiene un color azul que nos preste, ¿esto nos
funcionaría?
ü Si
terminamos el dibujo en la casa, ¿qué pasaría?
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Escoja con sus estudiantes las
dos mejores ideas pensando en las consecuencias de cada una de ellas, y en cómo
se sentirían ellos y los
demás si eso ocurriera.
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¡Felicitaciones! Han logrado
pensar en diferentes opciones y escoger las mejores.
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Vuelvan a cerrar los ojos y
escuchen atentos la última situación:
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Abran los ojos y, juntos,
pidámosle ayuda a nuestra amiga la nube de ideas.
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Dibuje la nube en la pizarra y
pregunte a los niños: ¿Qué pueden hacer en esta situación? Permita
que sus estudiantes participen dando ideas, sin importar si son o no
ideas viables; escriba todas las respuestas en la pizarra.
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¡Muy bien! Han dado varias
ideas. Ahora evaluemos cada una de ellas.
·
Revise cada idea con sus
estudiantes y analícela en términos de lo que podría pasar si se
escoge esa opción. Utilice los siguientes ejemplos como guía para
el análisis:
v Si
le pego o empujo al niño, ¿qué pasaría?
v Si
me voy sin decir nada, ¿qué pasaría?
v Si
le pregunto al niño qué pasó, ¿qué pasaría?
v Si
insulto al niño, ¿qué pasaría?, ¿cómo se sentiría él?
v Si
le lanzo agua al niño, ¿qué podría pasar?
v Si
sigo tomando agua como si nada hubiera pasado, ¿qué pasaría?
v Si
hablo con el niño para que me explique qué pasó, ¿qué pasaría?
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Escoja con sus estudiantes las
dos mejores ideas pensando en las consecuencias de cada una de ellas, y en cómo
se sentirían ellos y los
demás si eso ocurriera.
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¡Felicitaciones! Han logrado
pensar en diferentes opciones y escoger las mejores.
Cierre:
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Peguemos en la pizarra el
papelógrafo con el siguiente cuadro, para registrar las respuestas
de las y los estudiantes voluntarios.
¿Qué aprendimos hoy? |
¿Para qué nos sirve nuestra amiga la nube de ideas? |
¿Cuándo podemos pedirle ayuda? |
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Cuando estemos ante
situaciones en las que no sepamos bien qué hacer, cómo responder o cómo
conseguir algo que queremos, podemos pensar en nuestra amiga la nube
de ideas. Ella nos va a ayudar a realizar una lluvia de muchas ideas y,
después, a escoger las mejores: aquellas que nos hagan sentir bien a
nosotros mismos y a los
demás, sin hacerle daño a nadie.
Después de la hora de tutoría:
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Entregamos el cuadernillo y
solicitamos a las y los estudiantes que en casa y con ayuda de su
familia lean la historia “La nube de ideas” de su cuadernillo y luego registren en la
parte, posterior de la misma hoja, deben registrar tres opciones para evitar “las
peleas” entre compañeras y compañeros. Estos trabajos deben ser compartidos durante
los momentos de reflexión diaria en el aula.
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Anexo
La nube de ideas
¡Hola,
amigos! Yo soy una nube, pero no una nube cualquiera: soy la nube de ideas. A
mí me gusta cuando, al llover, caen muchas gotas de agua de mi cuerpo. Esas
gotas son ideas, y los niños del mundo me ayudan a obtenerlas.
Cuando un
niño necesita pensar en muchas ideas, piensa en mí y de sus ideas me lleno. Por
ejemplo, Rafael, un niño que conocí hace poco, tenía que resolver un problema:
su hermano le había quitado su juguete favorito sin pedirle permiso. Rafael
estaba muy enojado y solo se le ocurrió pegarle, pero, de pronto, se acordó de
mí y empezó a pensar en muchas ideas hasta que, juntos, formamos una tormenta.
Rafael pensó que podía contarle a su mamá lo que había ocurrido, podía tomar
uno de los juguetes de su hermano sin permiso, podía hablar con él, podía
pedirle a su papá que le comprara un juguete nuevo, podía no hacer nada, podía
escribirle una carta a su hermano
y muchas
ideas más. ¿A ustedes se les ocurren otras? Luego, Rafael escogió la mejor
idea: pedirle a su hermano que le devolviera el juguete y, así, no tuvo que
pegarle,
¡y se evitó
problemas!
Cuando
necesites resolver algo que te preocupa, piensa en mí y llena mi cuerpo de
ideas hasta formar una lluvia que suene muy, pero muy fuerte. ¡Me puedes
dibujar y escribir alrededor de mi todas las ideas que se te ocurran hasta
formar una tormenta!
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